
"En algunos casos presentados, de familias donde uno de los miembros, al manifestarse cierta conducta sexual (afeminado, inclinación a la homosexualidad) la madre o el padre busca ayuda psicológica para que su hijo(a) cambie su inclinación sexual, otro caso es la negación por parte de los padres, al no querer aceptar la condición sexual del hijo, diciendo que, eso no es parte de nuestra familia, en nosotros nunca ha habido un homosexual. Solamente lo terminan aceptando cuando el hijo (a) decide vivir su vida abiertamente como gay, sin importar la aprobación de sus progenitores". (Muñoz, 1996, p.22).
Las interacciones entre padres e hijos con conductas consideradas afeminadas o "machorras" según sea el caso, son muy variadas y todas ellas relativamente complicadas. En unos casos, los padres sienten alterada su identidad personal sexual, a causa de lo que acontece con sus hijos. En estas circunstancias, suelen aducir o recriminarse por haber fracasado como padres, al no haber transmitido a sus propios hijos el modelo de masculinidad que precisamente aquellos necesitaban, para tratar de identificarse con ellos. Casos similares pasan en las madres, con las niñas cuando tienen conducta lésbica.
Comienza en los padres un sin número de interrogantes, revisándose a sí mismo, si los modelos de comportamientos que le dieron a sus hijos fueron lo ideales o los dañaron inconscientemente. Pero no siempre la reacción de culparse, es la única forma en que los progenitores responden. Hay padres que se vuelven exigente con los hijos para que estos cambien de comportamientos. Con esta actitud del padre, generalmente la respuesta conductual del hijo es lo contrario a lo que él espera y necesita.
La renuncia a los valores familiares heterosexuales obliga a enfrentar muchas pérdidas que tendrán que elaborar, el rechazo de la familia, en especial de los padres, derechos civiles, migraciones forzosas, el no reconocimiento y desvalorización familiar y social, los vuelve vulnerables, también caen en el riesgo de llevar una vida desenfrenada sexualmente, muchas veces hasta prostituirse.
Agregaré el que el sufrimiento para el o la joven, con sexualidad diferente, personal e incuestionable( deberia de serlo) , el dolor emocional, de crecer sintiendose no comprendido y aun peor rechazado, es muy fuerte y sin apoyo emocional, resulta en muchas ocasiones paralizante e injusto.
En conclusión , ésta es una realidad, que no se puede ignorar y que va en incremento mundial en las familias . La gran mayoría no tiene una preparación emocional y psicológica para aceptar estas preferencias sexuales,cómo tales -preferencias- opciónes, elecciones, como algo natural y de absoluto derecho humano. Es importante aprender, prepararse para hacer frente común con los hij@s , esta preparación evita el sufrimiento innecesario y fomenta el crecimiento y desarrollo personal y cómo comunidad.
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